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Dagens Industri ha publicado un artículo de opinión titulado «Dejen avanzar a los coches autónomos». En apariencia trata de coches. Pero la cuestión de fondo es mayor: ¿qué papel quiere tener Suecia cuando se desarrolle la próxima generación de tecnología?
¿Queremos ser un país donde las nuevas tecnologías se desarrollan, prueban y utilizan pronto, o uno que espera hasta que otros hayan hecho el trabajo?
Suecia ha sido muy buena en lo primero.
Cuando Kista era el Silicon Valley de Suecia
Es fácil olvidar lo que Kista representó en otro tiempo. Allí creció uno de los polos europeos más importantes de telecomunicaciones y tecnología, alrededor de Ericsson y de muchas otras empresas, ingenieros y centros de investigación. A Kista llegaron a llamarla el Silicon Valley de Europa, o de Suecia.
No era solo un conjunto de edificios de oficinas. Era un ecosistema donde se podía desarrollar, probar, mejorar y comercializar tecnología. Kista se asociaba con el futuro.
Ahora el movimiento va en sentido contrario. Ericsson ha decidido trasladar sus operaciones en Estocolmo, incluida su sede central, de Kista a Hagastaden. El traslado comenzará en 2028 y durará varios años. Eso no significa, por supuesto, que el desarrollo tecnológico sueco vaya a detenerse, pero es difícil ignorar su simbolismo.
Una zona que representó el futuro tecnológico de Suecia pierde a su inquilino más emblemático mientras ya está en marcha el siguiente gran cambio tecnológico.
Los coches autónomos son IA sobre ruedas
Los coches autónomos no deberían verse solo como un asunto de la industria automovilística. Combinan IA, sensores, cámaras, comunicaciones, datos cartográficos, software y procesamiento avanzado de datos.
Por eso este campo es un punto de encuentro de varias tecnologías que probablemente marcarán las próximas décadas. De ahí que importe dónde se permite utilizar la tecnología.
Quien puede probar sistemas reales también obtiene datos, conocimientos de ingeniería, experiencia y empresas que construyen servicios alrededor de la tecnología. Quien espera puede, claro está, comprarla más tarde. Pero eso no es lo mismo que participar en su creación.
La burocracia no equivale a seguridad
La objeción evidente es la seguridad, y hay que tomarla en serio. Un coche autónomo que circula entre personas no es una nueva aplicación que se pueda lanzar y corregir después si algo sale mal.
Pero aquí suele perderse una distinción:
Regulación y seguridad no son lo mismo.
Una buena regulación puede aumentar la seguridad. Una mala regulación puede aumentar los trámites, los costes y las esperas sin eliminar un riesgo equivalente.
En Suecia, las pruebas de vehículos automatizados en vías públicas requieren hoy un permiso especial. Los solicitantes deben demostrar que el ensayo puede realizarse con seguridad vial y que se han gestionado los riesgos. Desde 2026 se añade una tasa de solicitud de 20.000 coronas suecas, además de tasas periódicas. La Agencia Sueca de Transportes describe aquí los requisitos.
Esos requisitos pueden ser totalmente razonables. La pregunta importante es si cada norma puede justificarse por el riesgo que reduce.
Ese principio es mejor que dar por hecho que más permisos, procesos más largos y más documentación significan automáticamente más seguridad.
Esperar también tiene riesgos
La regulación tecnológica suele debatirse como si hubiera que elegir entre regulación y seguridad, por un lado, y desarrollo rápido y riesgo, por otro. La realidad es más compleja.
El sistema de tráfico actual también tiene riesgos. Las personas se cansan, se distraen y cometen errores de juicio. Por eso, la pregunta pertinente acabará siendo cómo funciona realmente un sistema automatizado frente a un conductor humano en condiciones equivalentes, y no si la tecnología es perfecta.
Al mismo tiempo, estos sistemas deben examinarse con rigor. La Agencia Sueca de Transportes señala que las normas europeas sobre conducción automatizada se están desarrollando rápidamente y que probablemente permitirán homologar series ilimitadas de vehículos sin conductor humano en Europa desde el 1 de enero de 2027. Aquí describe ese trabajo.
No hablamos de una tecnología de un futuro lejano. Ya está a las puertas.
Suecia no puede vivir de sus antiguos triunfos tecnológicos
Suecia tiene una trayectoria excepcional para ser un país tan pequeño. Hemos creado y desarrollado empresas como Ericsson y Spotify y hemos sido pioneros en telecomunicaciones, digitalización y economía de internet.
Pero los éxitos pasados no garantizan otros nuevos.
Kista lo recuerda bien. En los años ochenta y noventa, Suecia podía estar en la vanguardia de tecnologías que más tarde cambiaron el mundo. Hoy Ericsson ha decidido trasladar sus operaciones en Estocolmo de Kista a Hagastaden a partir de 2028. Ericsson explica aquí el traslado.
Por tanto, recordar que Kista fue llamada el Silicon Valley europeo es algo más que nostalgia.
La pregunta es: ¿Dónde se construirá la próxima Kista?
Y quizá más importante: ¿Damos a quienes quieren construirla la posibilidad de hacerlo aquí?
La cautela también tiene un precio
Una sociedad tecnológica moderna necesita innovación y normas. Pero la regulación debería tener un propósito claro: gestionar riesgos identificables.
Cuando los trámites empiezan a considerarse un valor en sí mismos, la cautela puede tener un coste que rara vez aparece en los documentos en que se basan las decisiones:
- La empresa que nunca llega a establecerse.
- El ingeniero que se marcha.
- La inversión que acaba en otro lugar.
- La tecnología que se desarrolla en Estados Unidos o Asia en vez de Estocolmo.
Ninguno de estos hechos genera un gran titular el día en que sucede. Pero a lo largo de veinte años pueden marcar la diferencia entre un país que desarrolla la próxima generación de tecnología y otro que la importa.
Por tanto, los coches autónomos son solo un ejemplo. La pregunta de fondo es qué entorno para la innovación quiere Suecia cuando la IA, la robótica y la automatización salen de la pantalla y entran en el mundo físico.
Kista demuestra que Suecia estuvo una vez en el centro de un cambio tecnológico así.
Vale la pena recordar esa historia cuando el siguiente cambio ya está a la puerta.
Esta traducción se realizó con ayuda de IA a partir del artículo original en sueco del autor. El texto original fue redactado con ayuda de IA. La fotografía lleva su crédito arriba y no fue generada con IA.

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