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¿Por qué debería el Estado registrarnos como hombres o mujeres a efectos legales? Creo que deberíamos abolir el sexo legal. La ley debe ser neutral respecto al sexo: los mismos derechos, obligaciones y protección para todas las personas. Cuando el cuerpo realmente importe, debemos abordar la situación concreta.
La información de Expressen sobre Lily, condenada a cadena perpetua por el asesinato de un menor, vuelve a poner la cuestión de actualidad. La presentación pública del artículo describe un traslado a la prisión de mujeres de Ystad después de cambiar el sexo legal, así como las alertas de personal y reclusas sobre acoso sexual e inseguridad. Son acusaciones que deben tomarse en serio e investigarse. Un solo caso no dice cómo se comportan las personas trans en general. Sin embargo, sí plantea qué debe determinar la ubicación en prisión.
La seguridad debe pesar más que un dato registral.
Que el Servicio Penitenciario sueco evalúe la ubicación
El Servicio Penitenciario debería tener un mandato claro para decidir dónde ubicar a una persona según su anatomía, historial delictivo, conducta, riesgos y necesidades de protección. Deben tenerse en cuenta tanto la seguridad de las demás personas internas como la de la persona afectada. Un cambio en el registro civil no debería decidir por sí solo.
Ya en la actualidad, el capítulo 2, artículo 2 de la Ley penitenciaria sueca permite excepciones a la regla general de separación por sexos cuando existen motivos especiales y la ubicación resulta adecuada por lo demás. Mi argumento es, por tanto, utilizar el margen de valoración existente y hacer que las normas dependan menos de categorías legales de sexo.
En algunos casos, una unidad especial para personas trans podría ser una solución si existe una necesidad real y ofrece un entorno seguro y razonable. En otros, puede ser necesaria una separación temporal por un riesgo concreto de seguridad. Sin embargo, el aislamiento no debe aplicarse automáticamente por el hecho de que alguien sea trans. Es una medida intrusiva que debe ser necesaria, proporcionada y revisada.
Los vestuarios también requieren normas prácticas
La misma idea básica debería aplicarse en las piscinas públicas. El establecimiento debe poder decidir qué vestuario común utiliza una persona visitante basándose en normas claras sobre desnudez e intimidad. Mi punto de partida es sencillo: si alguien tiene pene, el vestuario masculino es el natural, independientemente de cómo se defina esa persona.
Cuando sea posible, los vestuarios individuales son un buen complemento para quien no quiera mostrarse desnudo o se sienta incómodo en un espacio compartido. Esa opción puede ayudar a muchas personas por diversos motivos.
Esta es mi propuesta sobre cómo deberían diseñarse las normas. Abolir el sexo legal no daría automáticamente libertad de actuación a las piscinas conforme a la legislación vigente. El cambio legal también debe ofrecer a los establecimientos un margen claro y jurídicamente seguro para proteger la intimidad de sus visitantes.
Málaga: una tendencia viral no tiene por qué convertirse en categoría jurídica
También existe el fenómeno de los therians, personas que describen una identificación o una conexión profunda con animales. La agencia EFE informó sobre el fenómeno en España en febrero de 2026. Las personas entrevistadas describen, entre otras cosas, una conexión espiritual y saben que son humanas.
En Málaga, una quedada anunciada atrajo a cientos de curiosos. Pero según la información local de El Español, se convirtió principalmente en un espectáculo viral con personas enmascaradas y espectadores.
Por mí, quien quiera vestirse de gato, dejarse crecer las uñas o comer comida para gatos puede hacerlo. Pero no necesitamos prisiones para gatos ni vestuarios para perros. Los ejemplos tratan fenómenos distintos; la cuestión de principio común es dónde deja la identidad personal de determinar la organización práctica de la sociedad.
Igualdad de derechos, decisiones según necesidades reales
Abolir el sexo legal no significa que el cuerpo deje de ser relevante. La atención sanitaria necesita información médica pertinente. También debemos poder estudiar la discriminación y la desigualdad. Esas necesidades pueden atenderse con datos adecuados para cada finalidad, sin que una etiqueta general de sexo legal determine los derechos de las personas.
Cada persona debe poder vivir, vestirse y llamarse como quiera. Al mismo tiempo, la seguridad y la intimidad de las demás personas deben pesar mucho en los espacios compartidos.
Abolamos el sexo legal. Hagamos que la ley sea neutral respecto al sexo y dejemos que las necesidades concretas guíen las decisiones prácticas.
Esta traducción se preparó con IA. La ilustración destacada original fue generada con IA.

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